Cobrás en tu cuenta
Vinculás tu cuenta de Mercado Pago una vez y cada venta entra directo ahí. La comisión de Tapin se descuenta en el mismo cobro: no hay plata tuya que te tengamos que transferir.
Venta con QR para barras de eventos
Cada celular, un punto de venta. El invitado escanea un cartel, arma su pedido desde el teléfono y paga como quiera. La barra escanea su código y le sirve. Sin terminales que alquilar, sin app que bajar, sin registro.
Tu pedido
TAP-9XQ2R-7K3M4
34 s
de mediana entre el pago y la entrega en la barra.
Medido pedido por pedido en un evento de 1.200 asistentes en el Auditorio Bustelo.
Cómo funciona
Un QR impreso en el lugar abre la carta de la noche en el navegador. Elige, arma el carrito y listo: no baja nada ni crea una cuenta.
Con Mercado Pago desde el teléfono, sin pasar por la caja. O en la caja: con el QR de Mercado Pago, en efectivo o con el posnet del lugar.
La barra lo escanea y le sirve. Si pidió tragos y comida, el mismo código se va gastando en cada puesto: retira por partes, sin otro pago.
La barra sin caja
En un evento hay pocas cajas y muchas barras, y la fila siempre se arma del lado de la caja: cualquiera puede servir un trago, pero no cualquiera puede manejar plata ajena toda la noche. Tapin saca la caja del camino del que paga desde el teléfono.
Para el que organiza
Vinculás tu cuenta de Mercado Pago una vez y cada venta entra directo ahí. La comisión de Tapin se descuenta en el mismo cobro: no hay plata tuya que te tengamos que transferir.
Ventas por medio de pago y por puesto mientras la noche pasa. Sabés dónde se vende y dónde hace falta una barra más.
Cada caja cierra por medio de pago, y cada pedido dice quién lo cobró y quién lo entregó, con la hora. La pregunta «¿quién cobró esto?» se contesta desde la ficha.
Todo lo vendido queda guardado y se exporta para facturar en lote.
Caja, barra, puerta y gestión son apps separadas, y cada persona del equipo ve solo la suya. Entran con Google o con usuario y clave.
El modo prueba deja recorrer la noche entera con pedidos marcados como prueba, que quedan afuera de las estadísticas y de la facturación.
Para el que atiende
El escaneo muestra el pedido y espera un toque que dice qué va a pasar. Un escaneo de más no le quema el pedido a nadie.
Sin letras que se confunden de oído, y con los últimos cuatro caracteres en grande para gritarlos con la música fuerte. Si la cámara no lo lee, se tipea.
Cada canje se confirma contra el servidor en el momento. Sin señal, la app avisa y no valida con datos viejos.
Entrás, pedís, retirás.
Sin fierros, sin filas.